Tarde

Tarde. Imagen de Free-Photos en Pixabay
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Tarde

No la habían convencido con las explicaciones que le habían dado, pero tampoco tenía ganas de protestar. Salió de la tienda y se dirigió al buzón de correos para echar su carta. Al introducirla, se dio cuenta de que casi no cabían mas sobres porque el suyo se quedó justo donde lo puso, encima de todos los demás. Realmente no tenía necesidad de mandarle una carta a su amiga. Se lo podía haber comunicado con un simple email, pero a veces le gustaba recordar los viejos tiempos. Hizo una pausa para acordarse del resto de cosas que tenía que hacer aquella tarde. Tenía la sensación de que se estaba olvidando del algo, pero no conseguía averiguar lo que era.

Se dirigió al centro de salud para ver el resultado de sus análisis. Cuando llegó, percibió que iba a tener que esperar mucho tiempo porque había bastante gente. Tuvo que quedarse por fuera de la sala de espera. Sacó su teléfono para entretenerse un poco, pero ya casi no le quedaban datos. Se movió a la pared donde estaba el cartel con la clave del wifi, pero sin dejar de estar pendiente por si el doctor salía para llamarla. Volvió al lugar donde estaba y se apoyó en la pared.

Pasó una hora hasta que finalmente le llegó su turno. Entró en la consulta y cerró la puerta. El doctor la invitó a sentarse. Era su médico de cabecera de toda la vida, por lo que tenía suficiente confianza con ella. Le dijo que en un tono informal que todas las pruebas habían salido bien en general, aunque su nivel de azúcar estaba un poco alto. Le contó que no era para preocuparse demasiado y le recomendó lo de siempre: una dieta sana y un poco de ejercicio todos los días. Con darse una pequeña caminata todas las mañanas era suficiente. Le dio las gracias a su doctor por su atención y su tiempo y se dirigió a su casa.

Cuando estaba a mitad de camino le vino a la cabeza lo que tenía olvidado. Le había prometido a su prima que iría a su casa aquella tarde para recoger unas ropas que a ella no le hacían falta. Consultó su reloj y vio que todavía tenía tiempo, así que cambió el rumbo y se dirigió a su nuevo destino sin prisa.

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