La nota

Imagen de Goran Horvat en Pixabay
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La nota

Por más que se esforzaba, no lograba descifrar el mensaje que estaba escrito en aquel papel. Esta realmente impresionado con aquella caligrafía tan horrible. Se le ocurrió que tal vez el texto había sido escrito demasiado deprisa porque su autor no tenía tiempo. Ni siquiera el número de teléfono era legible.

Todo resultaba muy confuso. Cuando vio la nota entre en el limpiaparabrisas y la luna delantera se lamentó amargamente porque dio por hecho algún conductor le había provocado un daño a su auto al maniobrar para salir de donde estaba aparcado. Entonces, se fijó en el parachoques delantero y en el trasero pero no vio absolutamente nada. Decidió comprobar los dos lados del vehículo pero no había ni un solo arañazo.

Después de revisar exhaustivamente su medio de transporte, concluyó que la nota tenía que haber sido escrita por algún otro motivo. Se empezó a impacientar porque no era capaz de entender lo que ponía en aquella pieza de papel. Pensó que tal vez se trataba de un simple broma que le estaba haciendo perder el tiempo, así que se dirigió a una papelera que se encontraba a unos pasos de él para deshacerse de la misteriosa nota. En ese momento, escuchó a sus espaldas una voz que lo saludaba. Un hombre mayor presentó y se identificó como el autor del papel. También le pidió disculpas por la horrible caligrafía alegando que se había apoyado en una de sus propias manos para poder escribirlo. Finalmente, le contó el motivo por el cual le había escrito.

Según aquella persona, ese fue su primer auto y a pesar de que tuvo muchos otros, siempre consideró que había sido un error deshacerse de él porque le tenía mucho cariño. Le dijo al hombre que estaba interesado en comprarle su vehículo. Este se negó inicialmente porque realmente no tenía ninguna intención de venderlo. El desconocido le contestó que no le importaría desembolsar algo más de dinero porque aquel objeto significaba mucho para él. El hombre le preguntó si podía aportar pruebas de que realmente aquel auto le había pertenecido, a lo que el interesando contestó afirmativamente. Entonces, acordaron darse sus teléfonos para quedar con más calma en otro momento porque ahora él tenía un poco de prisa.

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