La decisión definitiva

La decisión definitiva. Imagen de Arek Socha en Pixabay
Imagen de Arek Socha en Pixabay

La decisión definitiva

El hombre ya no estaba seguro de si había valido la pena todo aquel esfuerzo. Durante muchos años había reprimido los pensamientos que intentaban surgir en su cabeza. También había ignorado uno y otra vez a las voces que le advertían que no estaba tomando el camino correcto. Sin embargo, el nunca se desvió de su objetivo. Hizo todo cuanto estuvo en su mano para alcanzar lo que consideraba mejor. Después de un largo tiempo, alcanzó lo que soñaba. El problema vino cuando quiso compartir su triunfo con las personas que quería. Algunas de ellas ya no estaban físicamente en el mundo y otras habían perdido completamente el contacto con él.

El hombre sabía perfectamente que muchos de los individuos que le rodeaban a diario desaparecerían de inmediato si él perdiera de repente todo lo que tenía. Solo quedarían sus seres queridos a su lado. Sin embargo, también era consciente de que si no hubiera emprendido aquel camino en su momento, ahora se estaría preguntando continuamente como sería su vida. Trataba de buscar una solución que pudiera complacer a los dos partes, pero le resultaba muy complicado porque eran cosas diametralmente opuestas. No podía estar en misa y repicar la campana.

Se le ocurrió que tal vez lo mejor sería trabajar más. De esa manera, mantendría su mente totalmente ocupada y así no tendría tiempo para aquellos pensamientos. Entonces, se acordó de que aquello era lo que había estado haciendo durante décadas. Al principio, se había prometido que trabajaría hasta que pudiera tener una garantía absoluta de que podría mantenerse con lo que había generado. Una vez que lo hubo logrado, su ambición lo animó a continuar con su negocio. En aquel momento se dijo que era para poder permitirse algún capricho. Y así continuó con el resto de etapas. En las últimas ya seguía por la inercia y la rutina. Después de tanto esfuerzo y sufrimiento le costaba muchísimo desprenderse de lo que había creado.

Sabía que tenía que tomar una decisión final. No podía seguir prolongando aquello de forma indefinida. O continuaba con su proyecto empresarial hasta el final de su vida o le dedicaba tiempo a sus seres queridos. Se fue a dormir con el objetivo de tomar una decisión en frío a la mañana siguiente.

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