El contacto

El contacto. Imagen de OpenClipart-Vectors en Pixabay
Imagen de OpenClipart-Vectors en Pixabay

El contacto

Normalmente no le gustaba pedirle ayuda a nadie porque prefería arreglar todas las cosas por su cuenta. Sin embargo, consideraba que aquella vez la situación era demasiado complicada y no era posible que una sola persona la resolviera. Por ello, decidió seguir la recomendación de uno de sus amigos. Según este, conocía un contacto que junto a su banda sería capaz de terminar con el problema en muy poco tiempo.

Esa noche estaba dispuesto a ver a aquel sujeto. Su amistad se lo había descrito físicamente y le dijo que no tendría problema ninguno en reconocerlo porque tenía un aspecto muy peculiar. Una vez que su reloj marcó la una de la mañana, se levantó de su cama con el mayor sigilo posible para no despertar a su mujer. No hacía demasiado frío en la calle, pero el hombre decidió ponerse un abrigo para no tener que arrepentirse después.

Bajó las escaleras de su casa de puntillas y se acercó a la puerta de su vivienda. Antes de abrirla, miró hacia atrás para asegurarse de que sus niños no lo habían seguido. A aquellas horas se suponía que ya estaban durmiendo, pero no era la primera vez que hacía una escapada nocturna y luego era por delatado sus hijos ante su esposa. Todavía no había comprendido como podían despertarse y acecharlo, pero el caso que ya había pasado y no tenía ganas de volver a dar explicaciones.

Abrió la puerta solo lo justo para poder deslizarse hacia la calle porque a partir de un determinado ángulo empezaba a chirriar. Una vez fuera, introdujo la llave en la cerradura, la giró hacia la derecha, empujó suavemente la puerta contra su marco y soltó la llave muy despacito para que el mecanismo no hiciera ruido ninguno al contactar. Luego tiró lentamente de la misma. Había conseguido salir exitosamente. Se dio la vuelta para ir a buscar al contacto y dio un brinco del susto que se llevó al ver a su mujer. No hizo falta que le dijera nada para que abriera la puerta de nuevo y se encaminara al dormitorio. Su mente trataba de buscar una explicación lógica de como su señora llegó hasta el exterior de la casa sin que el lo percibiera, pero le resultaba imposible.

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