28 de Septiembre. Alexander Fleming descubre la penicilina

Abel/ septiembre 28, 2020/ Ciencia, Salud/ 0 comentarios

El 28 de Septiembre de 1928, el médico y bacteriólogo Alexander Fleming descubrió la penicilina. De este modo, fue posible poner remedio a muchas enfermedades que hasta ese momento eran letales. En 1945, Fleming, Howard Florey y Ernst Boris Chain recibieron el Premio Nobel de Medicina por estas épicas aportaciones a la humanidad a través de la ciencia.

El descubrimiento

Antes de tomar sus vacaciones de verano, Fleming había experimentado con el patógeno Staphylococcus aureus. El frasco de las pruebas permaneció sin lavar en una mesa de laboratorio del Hospital St. Mary de Londres. Tras el período de descanso, el científico regresó a su lugar de trabajo y notó que una Placa de Petri tenía un cultivo bacteriano mohoso. Se fijó en que esta pequeña cantidad de moho verde había destruido la bacteria. Logra extraer la sustancia bactericida del moho y le puso el nombre de penicilina.

Consecuencias

Las publicaciones de Fleming sobre su descubrimiento no alcanzaron relevancia hasta la segunda guerra mundial. Un equipo de investigación de Oxford que dirigían Florey y Chain descubrió los beneficios de la penicilina a través de la experimentación con animales. Esta era capaz de acabar con bacterias agresivas que normalmente resultaban mortales.

Aplicación

Para poder producir suficientes cantidades de esta sustancia, se desarrolló un método para cultivar el hongo mediante fermentación en Estados Unidos. Las dosis resultantes fueron aplicadas a soldados heridos en guerra. Así, se pudo evitar que estos murieran por gangrena. A partir de 1944, el país norteamericano aumentó la producción y consiguió abastecer a toda la población civil.

En la segunda mitad del siglo XX, la penicilina pasó a ser considerada como una de las mayores innovaciones en la historia médica y logró salvar innumerables vidas. El descubrimiento de Fleming revolucionó el tratamiento de infecciones que hasta entonces eran consideradas como muy difíciles de tratar o imposibles por los médicos. Algunas de estas son: la neumonía bacteriana, la escarlatina, la sífilis, el tétanos o la fiebre reumática.

El lado negativo

Es innegable el gran efecto positivo que tenido la penicilina en los seres humanos. Sin embargo, como todas las cosas de la vida, su aplicación desmedida ha logrado los resultados contrarios. El propio Fleming ya advirtió sobre lo que provocaría el uso irresponsable de este remedio. La frecuencia con que los médicos han recetado antibióticos y el abuso por parte de los pacientes ha hecho que los patógenos se vuelvan más resistentes. Esto, a su vez, empuja a la investigadores a desarrollar variantes más eficaces.

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